Mercados Eléctricos

La industria eléctrica es una actividad económica compleja e intensiva en capital. El sistema nacional está integrado por un conjunto de subsistemas que permiten la generación, la transmisión y la distribución de electricidad a los consumidores, o usuarios finales.

Para que un mercado funcione eficientemente, es decir que esos consumidores reciban un servicio oportuno y de óptima calidad y se promueva un flujo de inversión en infraestructura eléctrica que atienda la demanda creciente, se requieren regulaciones adecuadas –entra otras razones- para que los inversionistas- ya sean públicos o privados, logren evaluar los riesgos asociados y tomen decisiones costo-eficientes.

Uno de los aspectos de mayor relevancia que analizan los inversionistas – en los proyectos de generación eléctrica – es el precio al que pueden vender su producción de energía en el mercado; una vez que justifican la viabilidad técnica del proyecto. En el contexto internacional existen diversas formas de mercado para vender la electricidad, entre ellas el mercado de contratos y el mercado de ocasión, los cuales tienen concepciones contractuales de diversa complejidad para establecer la relación comercial entre generadores y distribuidores.

Un país que desee desarrollar un mercado eléctrico competitivo donde las relaciones entre los agentes de mercado están determinadas por un tamaño del sistema nacional relativamente pequeño, requiere fortalecer al ente encargado de la regulación a fin de asegurar que los consumidores paguen la energía a precios económicamente eficientes.

Por ejemplo, se debe fortalecer dotar al ente regulador con profesionales capacitados que velen por la operación de los agentes de mercado según los principios de la economía energética, promoviendo el desarrollo sostenible de las fuentes domésticas y sobre todo, manteniendo un principio de equidad social en la prestación del servicio.

Ing. José María Blanco R.



Generación Distribuida

Hace algunos años un estudio a nivel nacional mostró la existencia de un potencial hidroeléctrico muy interesante para desarrollar proyectos pequeños. En términos de generación eléctrica este tipo de proyectos se clasifican desde un kilovatio hasta unos 1000 kilovatios y son una forma sostenible de complementar la inversión en oferta eléctrica, constituida principalmente por los grandes desarrollos hidroeléctricos.

La generación distribuida es el aprovechamiento de ese potencial hidroeléctrico con proyectos pequeños pero económicamente rentables, como lo hicieron en el pasado las empresas eléctricas. Hoy en día, los grandes proyectos son costo-eficientes, porque aprovechan las economías de escala en la producción de electricidad. Sin embargo, existen esos cientos de kilovatios de pequeños aprovechamientos que muchos países han comenzado a integrar al sistema nacional interconectado, por ejemplo, El Salvador, con una industria eléctrica muy competitiva, ha integrado al sistema nacional interconectado un pequeño sistema de 40 kilovatios.

Costa Rica debería establecer las condiciones favorables para establecer alianzas estratégicas entre las pequeñas empresas con capital  de base comunitaria con las  empresas eléctricas nacionales, como ya se hace con experiencias exitosas a nivel comunitario en la administración de algunos acueductos rurales. Además, existen recursos de la banca de desarrollo para proyectos de desarrollo para las PyMes  que podrían cofinanciar este tipo de inversiones.

Al plantearse una diversificación de las fuerzas de mercado en la industria eléctrica nacional, incentivar la participación accionaria comunitaria en pequeños proyectos de generación distribuida para el desarrollo de proyectos técnica y financieramente sustentables que cuenten con el respaldo de las empresas eléctricas, integrados o no a la red nacional,  es una forma innovadora de fortalecer la equidad social en los mercados de generación hidroeléctrica.

Ing. José María Blanco R.



Modelo Ejemplar

El Sistema Nacional Interconectado está conformado por tres agentes principales: por un lado están los generadores de electricidad, públicos y privados.

Por el otro, está el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) como ente responsable de construir, mantener y operar la infraestructura de transmisión y el despacho de la energía y, por último, encontramos a las empresas de distribución que venden la energía a los usuarios.

En relación con los responsables de distribuir la electricidad a los consumidores finales, el sistema en Costa Rica se compone de ocho agentes de mercado -de diversa constitución jurídica-.

Estos últimos, también a su vez, generan parte de la electricidad que demandan sus clientes en sus respectivas áreas de concesión geográfica.

En su quehacer, distribuyeron en el 2005 unos 7.000GWh, con lo que contribuyeron a llevar la electricidad al 97% de la población según se desprende del último reporte del Estado de la Nación .

Llama la atención en el contexto latinoamericano cómo un país relativamente pequeño en territorio, ha logrado diversificar con éxito el negocio de la distribución de electricidad, donde no sólo se ha logrado consolidar en un esquema de mercado un negocio rentable, sino también se obtuvo una significativa rentabilidad social que bien vale la pena destacar.

De esas ocho empresas eléctricas, cuatro están organizadas mediante un modelo de cooperativo, a saber: CoopeAlfaro Ruiz R. L., Coopelesca R. L., CoopeGuanacaste R. L. y CoopeSantos R. L.; que en conjunto abastecen el 7% de las ventas nacionales de electricidad.

Esta forma de gestión solidaria a centros urbanos y áreas rurales de gran dispersión habitacional, validada a partir de los años sesenta, ha sido objeto de un merecido reconocimiento en distintos ámbitos de la industria eléctrica mundial.

Otras dos empresas nacionales de distribución están en manos del Estado, el ICE -con un 39% del consumo a escala nacional- y la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, que es responsable de atender el 43% de la demanda a unos 430.000 clientes del Gran Área Metropolitana (GAM).

Entretanto, dos firmas a nivel provincial, la Empresa de Servicios Públicos de Heredia y la Junta Administradora del Servicio Eléctrico de Cartago -que representan formas empresariales de gestión local- venden el restante 11%.

La provisión del servicio eléctrico no es un fin en sí mismo, es un medio para mejorar la calidad de vida de la población.

Este esquema institucional demuestra que en Costa Rica hemos logrado democratizar la industria de la distribución eléctrica, fortaleciendo una política de participación público y privada; y asimismo, aumentar la capacidad empresarial en el nivel.

Ing. José María Blanco R.